Volvo diseña un ‘ángel de la guarda’ para los ciclistas

FÉLIX CEREZO
El Mundo. Motor

Cerca del 7% de las personas que cada año mueren en accidentes de tráfico en la Unión Europea -25.683 en 2013- son ciclistas. Y en uno de cada dos casos, el siniestro se debe a la colisión con otro vehículo.

Además, cada año se venden en el mundo más bicicletas, hasta 132,3 millones en 2013, y crece el número de personas que las usan y la frecuencia con que lo hacen. De hecho, cada vez es más habitual emplearla como medio de transporte para ir y venir del trabajo.

Por último, igual que ocurre con peatones y motociclistas, en caso de accidente apenas hay más carrocería que el cuerpo, por lo que estos tres colectivos son muy vulnerables. Y más si, como se ha evidenciado en España, muchos conductores del resto de vehículos desconocen la distancia a respetar -un metro y medio en paralelo- al adelantar a un ciclista y que, para ello, se permite pisar una raya continua.

Así que hay razones más que sobradas para reforzar su seguridad. Como ha hecho el constructor sueco Volvo. Este, y otros muchos fabricantes ya cuentan con sistemas de frenado automático que, sin intervención alguna del conductor, son capaces de evitar un atropello.

Sólo que ahora ha ido un paso más allá, aprovechando las posibilidades que ofrece el automóvil conectado. En concreto, ha diseñado un sistema que establece una comunicación bidireccional que permitirá a conductores y ciclistas detectarse mutuamente en tiempo real y evitar así los accidentes.

El proyecto ha sido desarrollado en colaboración con POC, el principal fabricante de equipos de protección para ciclismo y deportes de riesgo, y Ericsson. Será presentado a comienzos del mes de enero en la edición 2015 del tradicional CES (Consumer Electronics Show) que se celebra en Las Vegas (EEUU).

Su funcionamiento es muy sencillo ya que utilizando una ‘app’ para smartphone muy extendida entre los ciclistas, como Strava, éstos pueden -a través de la ‘nube’ de Volvo- transmitir su posición al vehículo y viceversa. Si se calcula una colisión inminente, los dos usuarios son advertidos. El conductor de Volvo recibirá en la pantalla del parabrisas un aviso de que hay un ciclista cerca, incluso si está en un punto ciego, como la salida de una curva o detrás de otro vehículo, o es de noche y se ve poco. La solución de seguridad basada en la ‘nube’ avisará al ciclista a través de una luz de alerta montada en el casco.

La aplicación de este sistema, especialmente indicado para ciudad, forma parte de la estrategia de Volvo Vision 2020 que pretende, para esa fecha, que nadie muera o sufra heridas graves a bordo de uno de sus coches. Además de construir vehículos que no puedan chocar.

Si el invento se generalizase al resto de fabricantes, países como EEUU lo agradecerían especialmente. Allí, cada año el coste de las lesiones y muertes en ciclistas cuestan más de 4.000 millones de dólares. Sólo en el año 2012, murieron allí 726 ciclistas, siete de cada 10 en siniestros ocurridos en la ciudad.

Mejora su siniestralidad, pero menos

Aunque la siniestralidad de los ciclistas ha bajado desde 2004, lo ha hecho a un ritmo muy inferior al del resto. Así, mientras el total de fallecidos se recortó un 65% en la última década, el de ciclistas lo ha hecho ‘sólo’ un 22,5%. De modo que si los 82 ciclistas muertos en 2004 eran el 1,7% del total de víctimas, el año pasado este porcentaje ascendió hasta el 4,1%. También se ha incrementado su participación en el total de accidentes, desde el 3% al 7%. En cuanto a dónde se producen los siniestros, ha habido un pequeño repunte en 2012 y 2013, pero el porcentaje de los que ocurren en ciudad se mantiene en torno al 25% desde 2004. Este colectivo es uno de los tratados de forma expresa en la Estrategia de Seguridad Vial para 2020. Se pretende que su tasa de mortalidad no suba aunque haya un millón más de ciclistas.

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