Velocidad en autopista 130 km/h!!??

Hace pocos días se adelantaban posibles novedades que podrían quedar reflejadas en la publicación del próximo Reglamento General de Circulación Urbana e Interurbana.
Entre ellos, el más llamativo es el de aumentar la velocidad máxima en autopistas y autovías a 130 km/h, eso sí, tienen que confluir algunas condiciones: buen estado de la vía y de las condiciones del entorno y bajo registro de accidentalidad histórica en el tramo.

Pero este cambio no viene solo. En las vías urbanas con un carril por sentido o de un solo carril se reducirá la velocidad máxima a 30 km/h y en las vías con plataforma única 20 km/h.
En las carreteras convencionales se unificará la velocidad máxima independientemente del ancho del arcén a 90 km/h y, si la plataforma de la vía no supera los 6,5 metros de ancho el límite baja a 70 km/h si los sentidos están delimitados con marcas viales y a 50 km/h si no lo están.

Parece por lo tanto, que son más las rebajas de velocidad que el sonado y mediático 130 km/h. Es como si se quisiera conseguir contentar a todos un poco y, en estos casos, lo que suele ocurrir es que no se contenta a nadie y se termina por politizar la medida.

Por un lado las asociaciones de automovilistas y diversos colectivos vienen demandando desde hace años la subida del límite de velocidad en autopistas y autovías basándose en la mejora de las infraestructuras y del parque móvil español.

Por otro lado las asociaciones de víctimas de tráfico se oponen frontalmente a cualquier incremento de velocidad por la posible repercusión en el número de víctimas.

El caso es que de 120 km/h a 130 km/h hay sólo 5 minutos de diferencia cada 100 km recorridos. Tampoco es tanto ahorro para generar tanto revuelo. Y dudo mucho que haya tramos tan extensos (de 100 km ó más) en los que se permita la circulación a 130 km/h.
Otro factor a tener en cuenta es el consumo. A 130 km/h se consume más que a 120 km/h (y mucho más que a 110 km/h aunque muchos nos quisieron hacer creer que con aquel descenso del límite de velocidad se consumía más; realmente es una lástima que no sea verdad, por desgracia la mayoría no disfrutamos de Ferraris, Porsches, Lamborghinis y similares).
En cuanto a la accidentalidad, parece difícil garantizar que habrá menos o, en el mejor de los casos, los mismos accidentes que con los actuales límites.
Todas las recomendaciones de la CEE y de los expertos en seguridad vial se dirigen hacia un control de la velocidad en las vías, ya que está demostrado que a más velocidad mayor riesgo de accidentes y mayor gravedad de los heridos (esto es incuestionable).

Supongo que se querrá equilibrar la situación dando cierto margen en autopistas en buen estado y baja intensidad de circulación (donde estadísticamente hay menor número de accidentes mortales) con la reducción de velocidad impuesta en las carreteras convencionales (donde se producen mayor número de muertes por accidente).
Computando globalmente los accidentes mortales, posiblemente no se note e incluso se pueda presumir de algún descenso, pero, para ser justos en este tema, habría que fijarse en la evolución de las muertes por accidente en autopista y autovía y, más concretamente, en los tramos de 130.

Ojalá los conductores estemos a la altura y seamos capaces de incrementar “sólo” los 10 km/h que nos dan y no nos sirva para subir “un poco más” nuestro exceso habitual de velocidad.
El tiempo dirá.

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