Tesoros dignos de maharajás

Las noticias sobre Rolls Royce siempre son interesantes.

Hace 100 años, los príncipes y maharajás de la India estaban encaprichados con coches lujosos y ostentosos, entre los que destacaban los Rolls Royce. Fue así como nació una de las relaciones más longevas que se conoce con una firma de automóviles.

Y es que, según los historiadores, la locura de los príncipes indios por los coches de lujo durante las primeras décadas del pasado siglo era bien conocida. Les gustaban modelos de Cadillac, de Lincoln o de Mercedes, pero ninguno les atraía tanto como los de Rolls-Royce. De hecho, según el escritor francés Dominique Lapierre, cada maharajá contaba, de media, con 3,5 coches de la prestigiosa marca británica lo que se tradujo, hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial en la compra de cerca de 800 automóviles por los 225 maharajás que es estima hubo en ese periodo.

Entre esos modelos, destaca por ejemplo el Phantom II HP Continental All-Weather Convertible, también conocido como «la Estrella de la India» y que fue encargado en 1934 por el Maharajá de Rajkot. El coche fue subastado en 2010 por algo más de un millón de euros, aunque también es cierto que después de recorrer múltiples subastas en las que su dueño (un coleccionista privado) tuvo que ir bajando sucesivamente el precio desde los 14 millones que pedía inicialmente.

Ahora, para honrar esa época dorada, Rolls ha decidido sacar una exclusiva colección de ediciones especiales para sus nuevos «clientes de oro», el mercado de Dubái.

El primero de estos tesoros, el Maharajá Phantom Drophead Coupé, se presentó en un evento nocturno con temática india que se celebró en Dubái. Esta joya ha sido confeccionada a mano por especialistas de la factoría situada en Goodwood, Inglaterra.

Caracterizándolo con una serie de sutiles toque, consiguen trasladarnos a la Edad de Oro de la Rajá. El exterior de este lujoso vehículo deslumbra en un color blanco Carrara, con un emblema del pavo real, el pájaro nacional de la India, completado por un trazo en tono verde esmeralda que recorre el perfil del convertible.

La capota, también en verde se asienta sobre una señorial cubierta de madera que, en su parte posterior, también incluye un grabado con el ave nacional indio, que se repite también en uno de los paneles situados frente al copiloto.

En el interior se combinan elegantemente el color crema del tapizado de cuero con detalles, como el volante, el recubrimiento de la parte interior del parabrisas y los asideros de las puertas, en verde esmeralda, que se complementa con incrustaciones de marquetería en la parte superior del panel del salpicadero y apoyabrazos. Los reposacabezas están decorados con emblemas del pavo real en verde esmeralda y azul cobalto, y algunas zonas, como el apoyabrazos central, lucen bordados que simulan las plumas del ave.

El Mundo Motor

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