Indian Scout: homenaje a un clásico

Estéticamente no tiene mucho que ver con la versión original pero…todo tiene su público.

Por 12.900 € puedes conducir la versión moderna de una leyenda

  • Con motor V-Twin de 1.133 centímetros cúbicos y 100 caballos de potencia

  • Diseño inspirado en los modelos de entre los años 20 y 40

  • Con un depósito de combustible de sólo 12,5 litros

  • Asiento monoplaza a 643 milímetros del suelo

JOSE MANUEL ALONSO (El Mundo)

Fundada en Minneapolis por dos pilotos de carreras, un sueco con grandes conocimientos en ingeniería y un norteamericano, Indian se constituyó en 1901 como la marca de motocicletas pionera en EEUU. Su primer modelo entregaba 1,75 caballos de potencia y era capaz de alcanzar las 25 millas por hora (unos 40 km/h).

Hasta la Segunda Guerra Mundial vivió su época de mayor esplendor, llegando a comercializar casi tantas motos como su archirrival Harley-Davidson. Y luego, llegó un lento declive que llevó a su desaparición entre 1953 y 1999, cuando se puso en marcha uno de los muchos intentos por resucitar a una marca cuyo futuro no empezó a reescribirse hasta su adquisición en el año 2011 por Polaris.

La compañía canadiense, que cuenta con una amplia oferta de vehículos recreacionales, ya era dueña por entonces de otra enseña de motos excesivas como Victory. Con Indian, el plan de relanzamiento comenzó el año pasado, a lo grande, con la familia de grandes ruteras Chief de precios cercanos a los 30.000 euros.

La Scout que llega ahora se plantea como un producto muy distinto -se trata de una cruiser rival de, por ejemplo, la Harley Sporster 1200– y bastante más asequible, ya que está disponible por ‘sólo’ 12.990 euros.

En cambio, sí comparte con sus hermanas mayores el culto a la imagen de los legendarios modelos Indian de la primera mitad del siglo pasado. Es más, recupera una denominación que se empleó entre 1920 y 1940 y se ha pretendido que el nuevo modelo -diseñado y desarrollado desde cero- conserve la esencia de aquéllos, pero con la tecnología de este siglo.

La fisonomía, potente aunque no extrema como en las Chief, viene marcada por el rediseño del llamado triángulo rígido que caracterizaba al modelo original y viene delimitado por el tubo de dirección y su doble unión con el eje posterior. En el espacio que enmarca abundan los componentes a la vista.

También son de inspiración retro el faro delantero de color negro con borde cromado, las insignias que lucen sobre el depósito o la óptica trasera en forma de lágrima. El depósito de combustible, con capacidad para sólo 12,5 litros de gasolina, tiene una forma muy alargada y estrecha y en el centro va el mítico logotipo de la marca. Por delante, encontramos un original cuadro de instrumentos que combina información analógica y digital.

Otro detalle llamativo es el asiento monoplaza, un vestigio de la Scout precursora. Está tapizado en genuina piel de color marrón y con una altura respecto al suelo de 643 milímetros, lo que permite que pilotos de cualquier talla se adapten sin problemas a la moto. También ayudan a ello el amplio manillar; el bajo centro de gravedad; el enorme ángulo de inclinación que admite y que, en su desarrollo, uno de los aspectos que más se vigiló fue el peso.

Este es de sólo 255 kilogramos en vacío gracias al uso de materiales como el aluminio del chasis. El dato coloca a la Scout como una de las cruiser más ligeras del segmento.

El propulsor es pionero en la marca, pues estrena la refrigeración líquida. Se trata de un vistoso bloque V-Twin de 1.133 centímetros cúbicos, con inyección electrónica que permite a su propietario disponer de una potencia de 100 caballos, con un par motor de 96 Nm, aunque lo mejor es que esa fuerza está presente desde muy bajas revoluciones. Y el escalonamiento de la caja de marchas de seis relaciones consigue dosificarla a la perfección tanto en ciudad como en carretera.

Los frenos, de disco en ambos ejes, vienen acompañados por un efectivo ABS.

La moto está disponible en cuatro colores, dos de ellos mate, que se combinan siempre con elementos como las llantas de aleación ligera, el amplio radiador, la doble salida de escape por el lado derecho o los numerosos cromados repartidos por la carrocería.

Por supuesto, Indian ha previsto una amplia gama de accesorios para personalizar cada unidad, que van desde asientos y respaldos hasta equipos de audio, alforjas, manillares, etc.

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