La frenada más segura (consejos de Línea Directa)

Casi todos nos preocupamos cuando nos vamos a comprar una moto de qué motor lleva, de si corre mucho o corre poco, o de su aceleración pero, sinceramente, cuantos pensamos en cómo frena y cual es el sistema que utiliza, salvo el cacareado y necesario ABS, que no es más que una ayuda en momentos puntuales y con cierto grado de conflictividad por la escasa adherencia del momento o una excesiva fuerza en el requerimiento.
Cuando nos vamos a comprar una moto tan importante es lo que corre y acelera como cuanto frena y éste sistema es,…
precisamente, uno de los puntos en los que nos vamos a fijar en este momento y en el que todos los usuarios de moto debéis tener habitualmente un especial “cariño” en su cuidado.
No es banal que en la rueda delantera de muchos scooter y en prácticamente todas las motos vayan instalados dos discos de freno.
Ese eje, el delantero, es el que carga con todo el peso en el momento de la frenada y, además de requerir una potencia y tacto imprescindibles –junto con una buena horquilla o suspensión delantera que soporte toda esa presión puntual-, también debemos saber como emplearlo en todo momento y circunstancia para evitarnos sustos y algún que otro bloqueo de rueda que podría dar con nosotros por los suelos.
Nuestra decisión de comprar o no una moto no deben cimentar en exclusiva en este punto pero si es bueno prestarle algo de atención y, sobre todo, conocerla muy bien una vez hayamos tomado nuestra decisión y seamos propietarios de una moto o scooter.
No todos los sistemas tienen el mismo tacto y la misma reacción en según que circunstancias, por lo que es bueno saber cómo reacciona nuestra moto en esos momentos y para ello debemos practicar la frenada en distintos tipos de superficie y cuando no haya tráfico para conocer lo mejor posible nuestro vehículo y evitarnos sustos que, de otra manera, acabarían en accidente.
Un primer consejo y diríamos que casi obligatorio, es llevar siempre uno o dos dedos de nuestra mano derecha sobre la maneta del freno delanteros si es una moto y de ambas manos si lo que estamos conduciendo es un scooter.
En determinados momentos esa posición puede cansarnos y hasta darnos algún calambre, muy puntual, pero lo que conseguimos con ello es acelerar y mucho, nuestra capacidad de reacción, que en moto se cifra en milésimas de segundo y nos pueden sacar de más de un atolladero.
Basta con probar a hacer una frenada, sin tráfico, con la mano asida por completo al manillar o con uno o dos dedos sobre la o las  manetas de freno para comprobar como cambia nuestra reacción.
Comprobado este primer y vital punto, también es importante compensar la frenada del eje delantero con el trasero, que puede y debe ser el que inicie la frenada para lograr el “tacto necesario” de la misma y luego complementarlo con el delantero, que al final es el que verdaderamente detiene nuestra moto en cualquier situación.
Por eso es importante conocer cual es la presión máxima que vamos a poder ejercer en el pedal o la maneta del freno posterior para llegar al punto de bloqueo de la misma, por otra parte fácilmente rectificable con sólo girar el manillar al mismo lado hacia el que tienda a irse esa rueda.
Una vez que sabemos hasta donde puede llegar nuestra presión sobre el freno trasero es cuando debemos comenzar a “jugar” con el delantero, si bien una primera y básica recomendación es accionar éste con gran suavidad inicial y, tras comprobar la adherencia, aplicar mayor contundencia en función de las necesidades.
Como norma debemos ser mucho más suaves en el accionamiento de los frenos cuando estemos con la moto inclinada que cuando ésta permanece vertical, punto en el que incluso podemos llegar a un suave bloqueo de la rueda delantera sin por ello sufrir ningún percance.
También debemos conocer muy bien el tipo de asfalto por el que rodamos con nuestros vehículos, pues no todos se comportan de igual manera y, así, un asfalto negro y áspero siempre será mejor que uno claro y brillante, que denota ya un importante desgaste. Además, es importante intentar rodar siempre por zonas “limpias”, es decir, sin señales horizontales, rayas blancas o las inesperadas manchas de aceite, derrames de gasoil de camiones, de tierra y un largo etcétera de imponderables que pueden provocar reacciones extrañas de nuestras motos.
Otro de los factores a tener en cuenta es el cambio que pueden experimentar nuestros frenos cuando viajamos con pasajero, pues tanto su peso como su comportamiento sobre la moto pueden alterar las reacciones del vehículo.
El primer consejo es que hay que recordar al pasajero que tiene que estar siempre muy pendiente de la circulación, sentarse lo más próximo al piloto para no modificar en exceso el centro de gravedad del conjunto moto y no moverse bajo ninguna circunstancia cuando se está trazando una curva o se están accionando las levas de freno.
Por su parte, el piloto tendrá que prestar una mayor atención al tráfico, reducir la velocidad de crucero y aumentar las medidas de seguridad, puesto que la reacción de nuestro vehículo en las frenadas mermará y, además, nos obliga a emplear con más fruición el freno trasero y así garantizar una mayor estabilidad del conjunto.

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