10 falsos mitos que no evitarán dar positivo en un control de alcoholemia

¿Podemos considerar a la sociedad española como ingenua o crédula? En lo que a recurrir a falsas creencias para evitar que demos positivo en un control de alcoholemia, podemos contestar a la pregunta con un sí. Estudios recientes revelan que prácticamente 1 de cada 3 conductores españoles creer en estos trucos para burlar los controles. Este es el Top 10 de falsos mitos al respecto.

1. Beber o chupar granos de café:

Lo de beber una taza de café te puede servir para despejarte algo (sin leche, obviamente, no queremos una mezcla explosiva en el estómago). Si en su lugar estás pensando en chupar granos de café, puedes ahorrarte el mal trago, ya que no te servirá de nada. Positivo seguro.

2. Soplar despacio por el alcoholímetro:

Esto sólo te servirá, seguramente, para que la prueba no salga correctamente y el guardia civil te mande repetirla. Y así constantemente, puedes pasarte el día repitiéndolo que, a lo mejor, al intento 300 ya se te ha pasado la borrachera.

3. Beber aceite:

Ni de oliva ni de girasol. Y mucho menos, beber el aceite de tu coche…

4. Esperar de una a dos horas para coger el coche:

Si hace poco salió en un estudio que el remedio de tu madre de esperar dos horas para hacer la digestión es falso, lo mismo lo aplicamos a nuestro campo. Si has bebido alcohol, mejor que coja el coche alguien que no lo haya hecho, o te esperes tú bastantes horas más.

5. Tomar pasta de dientes:

Si quieres mejorar tu aliento y que tus padres o pareja no se den cuenta que has bebido, adelante. Si quieres engañar en un control de alcoholemia, vas por mal camino.

6. Beber agua:

Hidratarse en una noche de fiesta es más que recomendable, pero no precisamente para rebajar el nivel en sangre de tu cuerpo.

7. Chupar baterías de litio o monedas de cobre:

¿Quién se ha inventado esto? Vale que el móvil lo tengas siempre en tu bolsillo para poder chupar la batería y las monedas en tu cartera, pero no están pensados precisamente para eso.

8. Hacer ejercicio:

Si aún te crees que esperar dos horas antes de coger el coche te ayudará, al menos te recomendamos que emplees ese tiempo en hacer ejercicio. Una carrerita, unas flexiones… al menos harás algo bueno por tu cuerpo, aunque luego no te evite dar positivo en el control de alcoholemia.

9. Comer césped:

O puedes pasar esas dos horas cortando el césped de tu jardín y comiéndote después las sobras. Rico rico y con fundamento, como diría uno…

10. Darse una ducha fría:

Vale que los amigos alguna vez te hayan metido en agua fría para bajarte el nivel de borrachera. Sin embargo, poco te ayudará esto frente al alcoholímetro.

La razón por la que no funcionan ninguna de estas “fórmulas mágicas” es que el alcoholímetro mide el grado de concentración de alcohol en aire alveolar. Es decir, cuando nosotros ingerimos alcohol, éste llega al estómado, del aquí pasa a la sangre y de la sangre a los pulmones.
Todas las fórmulas que tratan de disimular el aliento son inútiles ya que el alcoholímetro mide el aire que está en las últimas cavidades de los pulmones, los alveolos y no el aliento.
Es imposible buscar una fórmula que engañe el grado de alcoholemia una vez que ha pasado a la sangre.
Las fórmulas que retrasan la absorción del alcohol por el organismo (ingerir aceite, protectores de estómago,…) no bajan la alcoholemia, sólo la retrasan y en el caso de ingerir esas “barreras” antes de cada copa. Conseguiríamos hincharnos el estómago al retrasar la digestión del alcohol pero, una vez que éste pasa a la sangre, ya no hay solución.

Sin lugar a duda, la única fórmula válida es no mezclar alcohol y conducción.
Si sales y bebes, mejor que conduzca otro que no haya bebido o vuelve en taxi a casa.

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